Sobre el optimismo
El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.
El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.
Últimamente debo levantarme a las cinco de la madrugada por trabajo. Esto me obliga a irme pronto a la cama, aunque muy pocas veces lo cumplo.
Ayer por la noche sentí la necesidad de escribir unos poemas al estilo japonés antes de acostarme. Fueron estos cuatro que muestro a continuación, los tres primeros de corte existencialista y el último, el más espontáneo, sobre el amor:
Pura ignorancia.
Al menos soy consciente.
Solo un instante.
Ser consciente de lo poco que mi mente abarca, aunque solo sea durante uno de esos pocos momentos que permite el ritmo frenético de la vida, me brinda la posibilidad de reconciliarme conmigo mismo y con el mundo, apreciando un poco más aquellas cosas que se encuentran al alcance y mostrando gratitud por el simple hecho de existir.
Alzo la vista,
diamantes en el cielo.
La vida es breve.
Comparado con las estrellas que pueblan el cosmos, mi existencia tiene una duración muy corta. No perdamos el tiempo en tonterías y hagamos las cosas con el corazón.
Inspiro el aire,
atisbos de grandeza,
espiro el aire.
Por momentos uno puede creerse capaz de todo, deseando gloria y fama para sí mismo, incluso aunque no tenga ningún talento. Esta sensación puede acabar dominando nuestra existencia. Si se tiene la paciencia y la determinación de volverse humilde, basta con espirar profundamente, tomando conciencia de que el tiempo lo devora todo, para volver a concentrarse en las cosas que de verdad importan.
Miro tus ojos,
escucho tus palabras.
Eso es el amor.
Este haiku lo escribí pensando en mi mujer, pero abarca al universo entero. Trata de la mítica unión entre lo físico y lo intelectual en una persona que despierta mágicas sensaciones en la otra y viceversa, una de las muchas manifestaciones del amor, quizá la más especial por cuanto de ella nace la fidelidad a una única persona, estableciendo el núcleo básico de una familia.
23:14 Llíria, Valencia
Ayer fui a la playa con la intención de despedirme del verano, aprovechando que la temperatura era buena y con la esperanza de encontrar el agua del mar en un estado aceptable.
Más tarde, sentado frente al mar escribí el siguiente poema al estilo japonés:
Las olas del mar
transportan viento fresco.
Recuerdos de ayer.
Los dos primeros versos hablan de la llegada del otoño, momento presente de transición entre la nueva estación y el verano que termina, un presente que en cierto modo anticipa algo que está llegando pero que todavía no se ha establecido.
El tercer verso por contra habla de nostalgia, de un tiempo pasado que es evocado con la llegada del otoño, que a su vez es futuro próximo.
Port Saplaya, 17:00
Hoy leo indignado la noticia sobre la destitución fulminante de la directora de la CAM (María Dolores Amorós Marco) por manipular las cuentas y adjudicarse una pensión vitalicia de 370.000 € anuales, mientras que dicha entidad está recibiendo ayuda del Estado debido a su delicada situación financiera. Asimismo, medios extranjeros se hacen eco del asunto.
Por culpa de personas como ésta el resto de españoles debemos sacrificarnos hasta lo indecible para que las cuentas acaben cuadrando. Y claro, hay que tener pocas sangre en las venas para que veas la foto de la señora, con esa cara de suficiencia y satisfacción, y no te hierva la sangre.
Estoy por mandarlo todo al carajo y ponerme a jugar al póquer en línea, aunque no sepa. ¿Quién sabe? A lo mejor, como en el caso de la directora, acabo dando un pelotazo.
23:48 Llíria, Valencia
Leyendo un libro,
logro abrir el camino
que lleva al sueño.
3:15 Llíria, Valencia
Late un corazón
en medio de una ciudad.
Sin fin ni origen.
4:20 Paterna, Valencia
Cumpleaños, 1915. Marc Chagall
Quería empezar este artículo escribiendo sobre el amor, pero el estrés mental no me lo permite. Ni hablar de eso ni de ninguna otra cosa. Aún cuando estoy en silencio un torrente de pensamientos intrascendentes me avasalla desde hace meses.
Esta mañana he visto el cuadro de Chagall que ilustra esta entrada y de inmediato he sentido una conexión especial con él, como si viniera a simbolizar una parte de los últimos tres años: duros e intensos, pero llenos de amor en un marco de sobriedad mágica, como la habitación de la pintura.
Según mi padre, Chagall “no era ningún crack pintando caballos“, pero en ocasiones me parece que va más allá de las formas, transmitiendo ese tipo de sensanciones profundas que los objetos ordinarios no provocan.
Feliz domingo.
15:00 Llíria, Valencia
Aquellos que ambicionan honores nunca estarán satisfechos, aunque alcancen los puestos más altos. Por el contrario, aquel que acepta retroceder sin pena encontrará su alegría en el silbido del viento.
Un fotógrafo
en busca de un maestro
halla un espejo.
2:30 Llíria, Valencia
En los arroyos de este mundo flotante, gran parte de la basura consiste en flores caídas
(“Musashi”, de Eiji Yoshikawa)