Archivos de
febrero de 2005
25 de febrero de 2005

Una de las conocidas vistas del Monte Fuji, de Hokusai
Llueve. La bruma no deja ver más allá de los montículos que rodean mi pueblo. Los pájaros acuden a la terraza en busca de cobijo y un poco de pan mojado, el que les dejo cada día cuando terminamos de comer nosotros.
No ha habido mucha tregua para las plantas, que pese a todo ponen buena cara y aceptan estóicas las consecuencias del efecto invernadero.
Como casi cada día desde que comenzara a recordar a la edad de ocho meses, hoy he vuelto a soñar con mi vida en un futuro post-apocalíptico repleto de simbologías de difícil interpretación. En esta ocasión se celebaba la boda de mi prima entre enormes rascacielos, grandes baluartes tecnológicos, y la enorme explanada que ocupa un viejo cementerio de coches adquirido por una supuesta empresa española -RHP- con el propósito de construir un nuevo modelo retrofuturista basado en el beetle y las curvas de las camionetas de los años cincuenta.
Este extraño sueño debería haberme prevenido de la noticia que estaba por llegar con el correo.
No podía creerlo, de nuevo se cerraban las puertas -de tan complicada apertura para un autodidacta- del deseado retorno laboral a Japón. El abogado, el señor Nagai, se desdecía repentinamente de su prometedor 70% de posibilidades de obtención del visado, dedicándome un correo de tres escuetas líneas donde resumía su trayectoria como abogado especializado en visados y la imposibilidad de continuar ayudándome con mi caso.
¿Qué podía hacer yo al respecto?
Poco, sino respirar profundamente y tratar de reconocer el mensaje que la providencia había codificado en esta aparente derrota.
Hace unas semanas, don Manuel, propietario de ByN Profesional, el laboratorio donde estaba prevista la exposición de mis fotografías el pasado diciembre -exposición que estaba retrasada hasta ahora-, ha decidido colocar en su lugar dos imágenes de otro fotógrafo de mayor prestigio, posponiendo una vez más el asunto hasta fecha indefinida.
A los seis meses de posposiciones cabe añadir el año que costó entrevistarme con don Manuel desde aquel primer intento de contacto a través de su personal de atención al cliente.
¿Qué conclusión puedo extraer de todo esto?
La certeza de que he venido a este mundo a aprender paciencia, una dura disciplina si se tiene en cuenta que el ser humano se está muriendo constantemente, desde el mismo momento de su nacimiento. A eso se le llama envejecer.
Anoche configuré una lista de objetos que desearía poseer, animado por la posibilidad que ofrece el blog para publicarla. Al poco me dí cuenta de que no sabía que objetos podía desear yo, que no necesito en este momento de mi vida otra cosa que no vaya más allá de expresarme, amar y viajar en el espacio-tiempo tomando retratos y fotografías de aquellos instantes mágicos contenidos en las acciones más cotidianas.
Aún con todo configuré una curiosa lista con objetos afines a mis intereses, objetos sin los que mi vida mantiene el sentido de su existencia. La lista no incluye la posibilidad de obtener un visado de trabajo en Japón. Mucho menos una invitación para formar parte de la agencia Magnum Photos.
La vida continúa y cada nuevo obstáculo queda transmutado en en otro reto para aquel que busca sin cesar, aquel a quien los tiempos de negrura cultural no impiden soñar con la realización de sus objetivos vitales.
Si no lucho por lo que soy… ¿Qué razón tendría mi existencia entonces?
Resulta difícil comprender estas bohemias palabras en tiempos donde las gentes del primer mundo tenemos la panza llena y un pequeño balón de oxígeno del que tomar un respiro entre los eternos bombardeos propagandísticos, los sempiternos pagos de las hipotecas, seguros que luego no dan la cara, letras del vehículo que nos permite ir a trabajar para obtener dinero con qué pagarlo -circuito cerrado-, comida prefabricada, etc…
Estamos atrapados en la rueda, en una especie de extraño ouroboros artificial del que viven magníficamente unos pocos megalómanos.
Y mientras los caciques siguen en sus poltronas, chinos e indios no paran de hacer hijos. Se espera que seamos 9000 millones en el 2050, frente a los más de 6000 millones de personas que poblamos el orbe en la actualidad.
Pero… ¡Qué voy a saber yo, un simple fotógrafo de provincias autodidacta, de todo esto!
Denme pan y llámenme tonto. Total, a nosotros no tiene por qué cogernos ¿Verdad?
En todo caso a nuestros hijos…
17:00 Llíria, Valencia
24 de febrero de 2005
“Hay razones para afirmar que las patentes de software, que son bastante comunes en los Estados Unidos y en Europa se encuentran ante la legalización, en realidad inhiben la innovación. Europa todavía podría cambiar el rumbo”
(Deutsche Bank Research )
Bajo la influencia del sistema de patentes y los lobbies de las grandes industrias, la Unión Europea está a punto de cometer un gran error: Legalizar las patentes de software.
Si esto pasa la industria de software europea caerá en manos de extorsionistas sin escrupulos. Un cártel de corporaciones multinacionales aplastará a los pequeños competidores. Como consecuencia usted, su hogar, su empresa, su gobierno y cada uno de nosotros tendremos que pagar más dinero por un software menos seguro y de menor calidad.
Usted entenderá lo que esto significa cuando reciba la cuenta, cuando alguien entre en su ordenador, lea sus e-mails y robe la clave de su cuenta bancaria. Cuando su ordenador se bloquee diariamente, cuando el spam no se detenga, cuando suban los precios y las empresas se tengan que liquidar, cuando la gente pierda sus empleos.
Pulse aquí para saber más…
Texto extraído de nosoftwarepatents.com
20:25 Llíria, Valencia
24 de febrero de 2005

Cementerio en la Nieve. Caspar David Friedrich
Esta noche me atrevo resucitar a un viejo amigo muerto, a un compañero decimonónico que dió sus últimos coletazos en los años ochenta. Me refiro al romanticismo, con sus soñadoras utopías, su melancolía y sus miedos.
Ya nadie respeta al amigo fallecido en estos tiempos iconoclastas, que nunca mecanoclastas, pues se vive de la corporación y sus prescindibles objetos de plástico. Ya nadie se rasga las vestiduras por nada y todo se acepta entre risas, con la panza llena. Corren buenos tiempos, me dicen.
Yo, que no me creo la propaganda de los grandes medios, me digo que no es todo tan bonito como nos lo pinta Polanco ni tan triste como parece al asomarme al balcón.
Hay algo que subyace, algo que emerge con la comparación. Poco a poco surgen alternativas silenciosas, sin mucha publicidad pero de mayor demanda que los productos prefabricados que los empresarios carcas asistidos por un pequeño comité de expertos deciden que necesitamos en un despacho de la planta 19.
Al igual que Orson Welles en su mítico casi-documental ‘Fraude‘, me permito dudar de los expertos y aprendo a confiar en mis propias vibraciones, a escuchar mi voz interior, esa que pocas veces miente dados los intereses comunes que tenemos.
Por el bien de los niños de hoy, que nacen viejos, abogo por un poco de romanticismo espontáneo.
1:20 Llíria, Valencia
22 de febrero de 2005


Imagen extraída de “Reporteros sin fronteras”
Uno se queda de piedra al ver la cantidad de caciques que pueblan el mundo. Reporteros sin fronteras ha elaborado una lista con muchos de ellos y los delitos que tienen en su haber.
Esta claro que hay gente a la que no le gusta ni le conviene la libertad de expresión.
Pulse aquí para sorprenderse del número y la variedad de ellos.
21 de febrero de 2005

Merda d’artista. Piero Manzoni
Mi abogado japonés, el señor Nagai, me ha pedido que le envíe mis mejores fotografías, entre otras cosas. Tal vez suponga que puedan ser de utilidad en este interminable proceso que supone aspirar a un visado de trabajo en su país -teniendo como tengo trabajo allí- sin poseer yo ninguna acreditación académica que justifique mis progresos artísticos. ¡Cómo si fuese algo que se puede enseñar en un programa docente con total infalibilidad!
Creo acertada la propuesta del señor Nagai de que hablen las imágenes antes que las calificaciones que pueda imponer un académico en cuestiones artísticas, subjetividades y hasta posibles frustaciones aparte, pues a pocos he conocido que no llegasen a tal posición laboral por voluntad inicial y no por giros del destino -me refiero a fracasos artísticos-. Lo mismo con los críticos y otros expertos en materias como el cine, la pintura, la música…
Suelen bailar al son de lo establecido, entre canapé y canapé, con su poses pseudo-intelectuales, capaces de juzgar la historia del arte entera y entronizar a gentuza como Piero Manzoni y Lucio Fontana mientras definen el arte figurativo como algo ya superado y aburrido.
Siempre hay excepciones, y una de ellas la constituyó el maestro Sir Ernst Gombrich, divulgador nato de las manifestaciones expresivas de la humanidad, tanto en épocas doradas de la creatividad como en etapas más oscuras como la que vivimos.
En Valencia la excepción la conforma D. Román de la Calle.
18:00 Llíria, Valencia
14 de febrero de 2005

A través de los pájaros, a través del fuego, pero no a través del cristal. Yves Tanguy
Cuando nos ponemos analíticos parece que nada tenga sentido, ni la vida misma.
En cambio, si nos olvidamos de todo y nos abandonamos a los sentidos recibimos la impresión de que todo está sujeto, que existe una misteriosa razón de ser.
16:35 Llíria, Valencia
12 de febrero de 2005

La mañana verde. Wilfredo Lam
Como dije (si es que lo dije) esta semana he trabajado para Feria Valencia en el servicio de atención al cliente. Cientos de expositores y visitantes han desfilado delante del mostrador que me era asignado y de todos, en conjunto, he aprendido otro poco en lo tocante a las relaciones humanas.
Me agradan especialmente dos tipos de personalidad que de vez en cuando tengo la ocasión de tratar. Unos son aquellos que cubren su rudeza campechana con un espíritu bonachón e inofensivo y los otros son aquellos que, aunque hombres de negocios, no se han dejado enfriar del todo por el parné y acompañan su trato diplomático con buenas maneras y algo de curiosidad por lo mundano.
Paso leyendo la mayor parte de mi escaso tiempo libre. Esta semana he querido saber de las miserias humanas y sus ingenios plagados de sofismas en tiempos de carestía, y así que he recurrido a los clásicos y, cubriéndome con unos harapos virtuales, he peregrinado junto al lazarillo de Tormes primero y con el buscón don Pablos, después.
También adquirí un ejemplar de bolsillo de “El árbol de la ciencia” de Pío Baroja. Este libro me era un completo desconocido en el momento previo a su adquisición, pero quiso la providencia hacerme sentir una vibración especial ante semejante título, y así que me hice con él. Aún sigo conmocionado por su abrupto final.
Las vidas ajenas que se nos antojan frías y sin interés vistas bajo la perspectiva de la estadística quedan magnificadas bajo la lupa del escritor, quien disecciona la amalgama social con su escalpelo de antiguo médico y nos presenta la via cual granada cuyas simientes conforman estas vidas individuales que me mueven a empatizar con ellas y a plantearme la mía propia.
¡Cuánto tengo de Andrés Hurtado!
Y esto aliñado con una pizca de cada uno de los patrones que se van sucediendo con el transcurso de los capítulos.
¡Bendita madurez, que nunca llega del todo a florecer!
10:50 Benimámet, Valencia
6 de febrero de 2005

Albert Einstein. Quint Buchholz
Todos creemos conocer los entresijos de la vida, sin caer en la cuenta de las pequeñas acciones que, precisas como un mecanismo de relojería, hacen de ésta un crisol de experiencias amalgamadas que no tienen el mismo valor para todas las personas. Los detalles de cada acción vendrían a ser algo así como los elementos cuánticos que confieren ciertas propiedades a los materiales, pero que no se ven a simple vista.
Un solo detalle puede diferenciar una experiencia traumática de otra muy placentera dependiendo de su ubicación y causalidad.
Todo esto que parece tan evidente no lo he interiorizado hasta hace bien poco, si bien se dice que nunca es tarde si la dicha es buena.
Podría poner el ejemplo de Cartier-Bresson como verdadero iluminado de las tramoyas que subyacen a lo aparente, gobernantas indiscutibles del destino que uno se forja según su respuesta a los estímulos de éstas.
Detalles que en un futuro no muy lejano hermanarán la astrofísica con la física cuántica, desvelando un poco más los resortes y poleas de la creación. Detalles que, de ser advertidos por nosotros, pueden facilitarnos mucho las cosas.
15:00 Benimámet, Valencia