Archivos de enero de 2007

30 de enero de 2007

¡Apaguemos todo!

Publicado en Noticias por Roberto Marquino

Les amis de la Terre hace el siguiente llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas, sin distinción de edad: menores y menoras, jóvenes y jóvenas, mayores y mayoras. A todos, en definitiva:

El jueves 1 de febrero de las 19:55 a las 20:00 participa en a la mayor movilización ciudadana contra el cambio climático.

5 minutos de descanso/tregua para el planeta: todos apagaremos nuestras velas y luces el 1 de Febrero, de 19:55 a 20:00.

No se trata sólo de ahorrar 5 minutos de electricidad este día, sino de llamar la atención de los ciudadanos, de los medios y de aquellos que toman las decisiones sobre el despilfarro de energía y lo urgente que es pasar a la acción

No es mucho tiempo, no cuesta nada y eso mostrará a los candidatos políticos a las próximas elecciones de 2007 (en Francia y en España) que el cambio climático es un tema que debe tener peso en el debate político.

¿Por qué el 1 de Febrero?

Ese día se publicará en París el nuevo informe del grupo de expertos en cambios climáticos de las Naciones Unidas. No dejemos pasar esta ocasión de poner el foco sobre la urgencia de la situación climática mundial.

Si participamos todos esta acción tendrá peso mediático y político, ¡apenas unos meses antes de las elecciones!

¡Pásalo! ¡Haced circular este llamamiento en vuestro entorno y en todas vuestras redes!

28 de enero de 2007

Gente de Harajuku

Publicado en Fotografía, Proyecto 'Yamato' por Roberto Marquino

Harajuku people

Gente de Harajuku. Tokyo, 2006
© Roberto Marquino

28 de enero de 2007

Uno de tantos sueños confusos

Publicado en Diario, Sueños por Roberto Marquino

Sueño de la noche del 10 al 11 de Octubre de 2006

Nos ofrecen sexo con dos adolescentes japonesas en un plató televisivo sin público y sin cámaras conectadas. Las chicas tenían reflejos teñidos de rubio y sus personalidades estaban veladas bajo una capa de vacua modernidad.

Mi amigo S. insiste en llevar a cabo la experiencia, pese a tener pareja en la vida real y a los avisos que le lanzo, anunciadores de infidelidad.

Finalmente nos abandonamos a los instintos. S. marcha a una plataforma con una y yo quedo en primer plano con la otra. Al comienzo me dejo llevar por las apetencias y ambos, la chica y yo, gozamos con nuestras fantasías. Al poco, en cambio, comienzo a pensar en qué debe suponer para ella estar practicando sexo sin amor en un plató con un extranjero y, como si hubiese podido leer mis pensamientos, su expresión se torna de repente desagradable y el gesto comprometido, como deseando que aquello finalizase.

Aquí aparece Araki Nobuyoshi con una melena rubia y semicalva para acabar el trabajo en mi lugar, argumentando que en años mozos trabajó de actor porno.

Tomó a la hembra con una violencia que parecía tácitamente consensuada y la volteó, haciéndola suya mediante el dominio de una fuerza mesurada, demostrándome con ello que todo es válido mientras ambos acepten y uno no se bloquee con pensamientos racionales ante un acto puramente irracional. Es decir, no había peligro mientras ambos sintieran atracción mutua y disfrutaran del sexo, pero si se anticipaba el pensamiento negativo, aquella negatividad se transmitía de algún modo a la otra persona, que instantáneamente dejaba de gozar.

Al finalizar el acto, Araki nos cuenta que después de aquel ‘oficio’ se dedicó a la escultura en madera. Súbitamente, me veo transportado algunas décadas atrás en algún país al norte de Europa. Araki, joven artista con melena negra y lacia, bohemio y loco escultor.

De repente, un personaje de Asia central portando un traje milenario y austero se presenta en la vivienda, asentada sobre un molino. Pronto traspaso una ventana temporal tras la que se encontraban más personajes como él junto a un palanquín, en la plaza de un pequeño pueblo español. Trato de retratarlos con la Rollei, pero pronto se acercan algunos fotógrafos de sociedad que acaban por aullentarlos con sus luces de flash y fondos blancos portátiles en busca de un retrato aséptico.

Entristecido por el trato avasallador de aquellos fotógrafos, y tras quedar sólo, asciendo por un camino hasta la casa de una amiga de la infancia, que se encontraba en el mismo lugar que en la vida ordinaria. Enclavada en el suelo, frente a la puerta de la vivienda, una ventana acristalada deja ver un cadáver momificado. Es la abuela o un antepasado -intuyo tras llamar a la puerta-.

Tardan en contestar. Finalmente la madre acaba por abrirme. Hace más de veinte años que no veía por aquí -y así es en realidad-. La luz y la alegría que en otros tiempos inundaba la casa han dejado paso a la sombra y a un halo de tristeza. Creo que llega a salir la hija, con el aspecto de entonces…

No recuerdo cómo sigue la conversación.

Llíria, Valencia

25 de enero de 2007

Ceremonia del incienso

Publicado en Fotografía por Roberto Marquino

Sensei preparando la ceremonia del incienso

Preparando la ceremonia del incienso. Kamakura, 2006
© Roberto Marquino

23 de enero de 2007

Los primeros pinitos

Publicado en Diario por Roberto Marquino

A veces reflexiono sobre si estamos predispuestos de antemano a ciertas materias, o si simplemente llegamos a la soltura a través de la pasión y el empeño.

Todavía recuerdo la única clase de fotografía a la que he asistido en mi vida, si es que se le puede llamar formalmente clase. Fue durante la preparación de una parrillada nocturna en la casa de campo de Julián. En los treinta o cuarenta minutos que tardó en asarse la carne, Francisco me explicó, con ese don que Dios le ha dado para la enseñanza -lástima que haya encontrado en su camino a tan pocos con ganas de escucharle-, los rudimentos de la fotografía con cámara réflex. Y hasta ahora.

Cierto es que tiempo después fui con Julián a un centro donde daban un curso gratuito de unas pocas horas, pero más bien acabamos socializando y divirtiéndonos que otra cosa. Recuerdo haber sentido malgastar el carrete de prueba, cuyo resultado era predecible. Aburrido, pero casi ligo con la profe.

En su día decidí no ir a la universidad, ratificando tiempo después con la fotografía el desinterés por los horarios y criterios ajenos implantados metódicamente a través de programas iguales para todos, cuando gracias a la providencia no lo somos. Muchos sugirieron el estudio formal, pero es que, además, había una pega: costaba un dinero que no tenía, y en caso de tenerlo probablemente lo habría invertido en algún viaje, carrete y cámara en mano, que es donde se cuece el caldo. De hecho, con el tiempo así procedí -incluso con dinero ajeno, que poco a poco fui devolviendo-. Sin pretenderlo, acabé aprendiendo algunos idiomas.

Al revelar el primer carrete, elogios comedidos en la tienda de otro fotógrafo amigo, al que conocí dándole al saco de boxeo, aún siendo flaco y espigado como soy y fui:

– Vaya Roberto, buenas fotos para ser el primer carrete.
– ¡No y mil veces no! Esto no es lo que estoy buscando…

Acababa de gastar todo mi dinero en una cámara réflex de segunda mano, y nueva decepción… Aquello era una mierda.

Esa misma noche, Francisco, viendo la negatividad haciéndose a fuego lento, quiso atajar:

– Coño, Roberto, ¿qué esperabas?
– Esperaba y espero otra cosa. Estas fotos no reflejan lo vivido en absoluto, son una estafa. Busco algo más noble, busco percibir el alma de las personas, su eco de divinidad, ese que nos iguala a todos…

No sé que más debí añadir, no mucho más, cuando mi amigo afirmó con convicción:

– Me estas hablando de Cartier-Bresson. Esta noche te traeré un libro con los retratos que hacía.

Aquello fue amor a primera vista, no a Cartier-Bresson, al cual tuve el placer de conocer en sueños, donde me enseñó algunos conceptos sobre perspectiva que luego han sido de gran utilidad -también he aprendido en fase REM de gente como Dalí, Cela, el anterior Dalai Lama, Genghis Khan…- sino del tipo de fotografía humanístico-geométrica que practicaba.

Luego vinieron Doisneau, los trabajos menos artificiales de Man Ray, Willy Ronis, Brassaï, Capa y otros muchos, entre los que destaco haciendo justicia a Yang Yankang, Ragnar Axelsson y Seidou Keita. Pero pocos como Cartier-Bresson y Dosineau. ¡Qué tíos!

Aún así, había que buscar más allá de la imitación del trabajo del idolatrado. Sin pretenderlo, los santos fueron bajando del pedestal por su propio pié. Ya no quería ser Cartier-Bresson ni Doisneau, sino disolverme en el cosmos, lo que en términos fotográficos viene a decir algo así como apretar el botón cuando un secreto impulso llama a hacerlo, o lo que es lo mismo: disparar cuando uno se siente un todo con lo que rodea. O mejor aún, siendo un todo y al tiempo saber que sólo es posible serlo comprendiendo la humildad de la célula, que sin pretensiones y en compañía de otras células forma un cuerpo material sin darse importancia.

Y en esas estamos.

3:38 Llíria, Valencia

22 de enero de 2007

Agradecimientos anticipados

Publicado en Diario por Roberto Marquino

En mitad de cierta noche escribí impulsivamente y sin premeditarlo una postal de bendición y agradecimiento a una pareja amiga mía.

No habiendo motivo aparente para enviarla, tomé el impulso por loco desenfreno y la guardé durante un tiempo.

Hace una hora que va camino a Hong Kong.

14:54 Llíria, Valencia

13 de enero de 2007

Luthier

Publicado en Fotografía por Roberto Marquino

Luthier

Luthier. Valencia, 2006
© Roberto Marquino

13 de enero de 2007

Declaración de principios

Publicado en Breves reflexiones, Diario por Roberto Marquino

Sobre la soberbia y la envidia que me tientan:

No quiero vivir la vida de otros, sino la mía propia.

Sobre Dios:

No quiero robarle la luz. Mi búsqueda es para fusionarme con Él en vida, y si no, que llegado el momento la muerte me lleve a tal disolución.

Noviembre de 2006 Llíria, Valencia

12 de enero de 2007

Algunas frases

Publicado en Breves reflexiones, Diario por Roberto Marquino

Durante las últimas semanas he anotado algunas frases que, por lo general, han sobrevenido en los momentos más inesperados. La mayoría de ellas florecieron tras el regreso de algún sueño del que fui arrebatado:

12/12/06 6:30
Con el tiempo las acciones doblan su valor simbólico

12/12/06 7:40
Para expandir, primero hay que llegar al origen de la contractura

12/12/06 7:43
Conocer es dejar de sufrir

12/12/06 7:55
No es un error, es simple imperfección

27/12/06 1:45
Los idiomas son herramientas, no fines

4/1/07 7:02
Sólo un loco trata de explicar con palabras aquello inefable

4/1/07 7:48
Conforme aprendo a vivir hago mejores fotografías

8/1/07 3:00
La televisión no es mala, es el contenido que sintonizamos el que es bueno o malo

Sin fecha
El tiempo sólo existe fuera de mi morada

11 de enero de 2007

Vida mía

Publicado en Diario, Fotografía, Publicaciones por Roberto Marquino

Ilustración de portada sobre una idea y fotografía original de Roberto Marquino

Ilustración de portada del último libro de Elías Miguel Muñoz
Fotografía de Roberto Marquino
Editorial: Aduana Vieja

Quinta novela de Elías Miguel Muñoz. Vida mía es la historia del primer amor, ése que nunca se olvida, y una crónica de los años sesenta en Cuba, las canciones de moda, las películas… Es, además, el autorretrato de un cubanoamericano que se niega a dejar de lado sus vivencias, haciendo del recuerdo una obsesión cotidiana y un proyecto vital. En sus páginas, cuyo estilo evoca la mejor prosa cubana, Vida mía construye un homenaje y un diálogo inusitado con dos iconos contemporáneos que a la vez resultan dos de las figuras más queridas del universo cultural hispanoamericano: Sara Montiel y Julio Cortázar.

Novela jocosa, caliente, donde el deseo se transforma a cada momento en imagen erótica; donde la música se conjura con la escritura para demostrarnos, en su nivel más profundo, que si recordar es volver a vivir, escribir es, por tanto, una manera de existir…

Elías Miguel Muñoz nació en Ciego de Ávila, Cuba, y desde que emigró de su país en 1968 ha vivido en Madrid, California, Kansas, Washington D.C. y Nuevo México. Se le considera una de las voces más representativas de la literatura cubanoamericana.

Fuente: Intercuba