Archivos de marzo de 2007

31 de marzo de 2007

Re-evoluciones poéticas

Publicado en Citas por Roberto Marquino

No creo en las revoluciones políticas porque cambian una cosa por otra que le es semejante: ambición de poder.

Creo en las re-evoluciones poéticas, que no cambian nada, sino que desarrollan el nivel de conciencia.

(Alejandro Jodorowsky)

29 de marzo de 2007

Manos a la obra

Publicado en Diario por Roberto Marquino

Resulta llamativa la relatividad del tiempo medido con relojes atómicos. Las veinticuatro horas de estos días primaverales no parecen durarme lo mismo que las vividas en tiempo de trotamundos, pertrechos al hombro, cámara en mano y poco de valor en los ásperos bolsillos.

Ando moviendo pequeños hilos para promocionar mi obra fotográfica. Algunos están dando sus frutos. También hoy me entero de que Magnum ha abierto el plazo anual de presentación de porfolios. Voy algo rezagado en la digitalización de los miles de fotogramas pendientes, pero aún con todo trataré de llegar a tiempo a la fecha final de recepción de propuestas aspirantes a miembros nominados de la agencia.

Durante estos años de trabajo incesante he logrado definirme -uno de los puntos donde fui aconsejado en aquel primer encuentro en las oficinas de Magnum en Tokyo-. Ya no albergo duda alguna: las imágenes están a la altura de la agencia, que las quieran o no ya no es cosa mía. Al fin y al cabo nadie podrá arrebatarme la satisfacción de haber llevado a cabo cuanto me propuse.

17:08 Llíria, Valencia

29 de marzo de 2007

Pelucas, venta y alquiler

Publicado en Fotografía por Roberto Marquino

Pelucas, venta y alquiler

Pelucas, venta y alquiler. Valencia, 2006
© Roberto Marquino

28 de marzo de 2007

Intuición iniciática

Publicado en Diario, Poesía por Roberto Marquino

Un bastón cinocéfalo,
agarrado hidalgamente
por cierta mano envejecida,
puso el grito en el cielo
la tarde de un Jueves Santo cualquiera.

¿A donde va, señor?
Le abordó una cara ratonil
de mejillas iluminadas
por la sobreprotección materna.

Voy con paso vacilante
a un lugar que desconozco,
no llevo más que lo puesto,
¡y ni eso me dejan pasar!

Miróse el roedor en el espejo de carne.
Atacado por la propia fantasmagoría
lloró desesperado anticipando lo inevitable,
lágrimas de horror, quizá de apego a la vida.

3:47 Llíria, Valencia

27 de marzo de 2007

Belchite

Publicado en Diario, Poesía por Roberto Marquino

Viento, arena, sangre y otros fluidos,
metáfora del tiempo vitrificado
en el grotesco expositor de Cronos.

Cuellos torcidos de mirar atrás,
cuerpos estrellados contra un presente
que no vieron por el retrovisor.

Almas cautivas dejando su quejumbrosa impronta
en las ondas electromagnéticas de algún curioso,
sin saber de donde vienen,
sin saber adónde irán.

Biblioteca de la memoria colectiva,
despacho de algún doctor enajenado,
coleccionista de objetos rotos y luego remendados.

Sueño de un engendro bicéfalo
movido por la misma ansia de poder
que quiso abarcar el mundo sabe Dios a santo de qué.

Muertos que viven en una memoria cortocircuitada,
ganadores y vencidos de aquella batalla fratricida,
expuestos a la venta en ese viejo mercado
que vende el desperdicio con traje y semblante.

Ya nadie recuerda sus verdaderos rostros.

19:19 Llíria, Valencia

26 de marzo de 2007

L’Hemisfèric

Publicado en Fotografía por Roberto Marquino

L'Hemisfèric, Valencia

L’Hemisfèric. Valencia, 2006
© Roberto Marquino

25 de marzo de 2007

Aprendiendo a volar

Publicado en Diario por Roberto Marquino

Esta mañana mi amigo Víctor ha llamado al teléfono:

- ¿Te vienes a dar una vuelta en avioneta?

- ¿Y eso?

- Nada, que hoy es la última práctica de mi curso de iniciación al vuelo.

- Venga pues.

Una hora después estábamos en el aeródromo de Requena, un lugar muy agradable, pequeño pero de instalaciones nuevas. Allí uno se sentía como en casa.

El instructor, Pedro, ha resultado una persona muy interesante. Nos ha hecho pasar a un aula de instrucción teórica, pero viendo que el bueno de Víctor se sabía todo de pé a pá de antemano, sorprendido pero corroborando por seguridad que, en efecto -y en parte gracias a su afición por la física-, comprendía el argot del aviador y algunos de sus usos y costumbres, ha sentenciado:

- No se hable más. ¡A volar!

Y así que hemos surcado los cielos de la región, ellos a lo suyo y yo a lo mío, que era disfrutar y tomar algunas fotos de esas llanuras sembradas de viñedos y pequeños pueblos, blancos y antiguos, España inmortal.

El cielo despejado, algo ventoso, nos ha visto hacer giros bruscos, pasadas rasantes, entrar voluntariamente en pérdida…

Llegado a cierto punto de excitación he experimentado una pequeña bajada de tensión, acaso por haber salido de casa sin comer nada desde el día anterior -nada que no fuera el plátano que me ha dado tiempo a coger del frutero antes de bajar a toda prisa-.

Pero después de naufragios, selvas, caminatas extenuantes y otras aventuras no era cuestión de sucumbir a una Cessna 172 así que, desabrochándome la chaqueta y controlando un poco la respiración, el momentáneo descontrol físico ha ido esfumándose, dejando como secuela un ligero mareo a lo largo de la tarde.

Ya en tierra, Pedro me ha preguntado si llegado el caso estaría dispuesto a hacer algo de fotografía aéra.

- Se paga muy bien -me ha dicho con una gran sonrisa, seguida por unas cifras capaces de anular por momentos todo signo de mareo-.

- Aquí tiene mi tarjeta, llame cuando quiera. Si le sirve la experiencia, hace un par de años hice fotos aéreas desde un hidroavión en la Columbia Británica.

Y así ha transcurrido la mañana. Imprevista, como casi siempre. Dios quiera que llamen algún día, que bien me vendría el montante amén de repetir la experiencia, positiva a todas luces.

Gracias, amigo Víctor, por ésta espléndida jornada.

20:27 Llíria, Valencia

24 de marzo de 2007

Vida

Publicado en Diario, Poesía por Roberto Marquino

Hace años escribí el siguiente poema con la mente puesta en un recién nacido cualquiera, acaso yo mismo, viéndome desde un futuro que entonces era un presente, ya pasado.

Con la imagen de aquella primerísima infancia me imaginé observador invisible cantando a lo efímero de su potencial.

Hoy rescato ese poema entre los legajos para compartirlo con usted, o contigo si lo prefieres. Puede que le siga alguno más. Cosas personales, como anticipaba Paulo Leminski, al que descubrí por una amiga que trajo el nuevo año y a la cual tengo en alta estima.

Vida

Brillan tus ojos nacarados,
que aún no he visto llorar,
desconocedores de la corrupción
que a todos alcanza orgullosa.

Danzan tus manos al son de la inocencia,
aquella que abandoné temprano,
ésa que sólo a veces me posee,
mientras todos ríen de mí.

La encuentro en tu pequeño rostro,
gratuita, involuntaria,
fluyente raudal en tus venas,
torrencial lluvia de amor sin medida.

Miras con temor lo desconocido,
más lo afrontas con sonrisas…
¡Cuánto distas del mundo adulto!

La grandeza de tu corazón,
en tiernas carnes contenida,
se desvela presta entre risas
si con ojos de niño la miras.

No hay magia que se precie,
pequeña e indefensa criatura,
de comulgar a manos de la sinrazón,
como aquella que tu causa otorga.

Sólo hay una cosa capaz
de igualar tu gracia degenerativa:
Más mejillas rosadas,
otras bohemias y utópicas.

(Entre 2001 y 2002)

23 de marzo de 2007

Caballos de carruaje

Publicado en Fotografía por Roberto Marquino

Caballos de carruaje

Caballos de carruaje. Valencia, 2006
© Roberto Marquino

23 de marzo de 2007

Reflejos centelleantes

Publicado en Breves reflexiones, Diario por Roberto Marquino

He creído estar capturando la realidad en mis fotografías, y me he dado cuenta de que sólo se trataba de su reflejo.

Bueno saberlo. Señal de que el proceso de desaprendizaje está funcionando. El día menos pensado sólo podré encogerme de hombros cuando me pregunten por las fotos.

2:32 Llíria, Valencia