23 de julio de 2007
Hace poco he sabido lo de Magnum. Todavía no sé cómo abordar el texto para el blog como se merece.
La respuesta ha sido negativa. Este año no ha podido ser -era muy difícil dados ciertos hechos que luego he constatado y que comentaré en breve, siempre aparte de que las fotos gustasen menos o más, que esa es otra-.
Cuesta, sí. Pero ya saben que me sobrepongo a todo y ataco luego con más fuerza, siempre sin perder el aprecio por el momento presente, que es, al fin y al cabo, el único que se vive.
Gracias, sin embargo, a todos por el apoyo.
Mañana y hasta el miércoles estaré andando sin rumbo por las montañas de la región con un viejo amigo escritor. Lo hacemos una vez o dos al año y lo llamamos ‘senderismo extremo’. Pasamos varios días andando por senderos desertizados y ribazos bajo el sol. Muy místico.
Durante una jornada del pasado agosto anduvimos catorce horas bajo la chicharra sin haber dormido el día anterior, en el que también le dimos a la pierna. Mi compañero describió la experiencia como ‘aérea’, en tanto que no sentía apenas el cuerpo y decía escuchar mis palabras con eco, muy lejanas. Y pese a todo valió la pena, ya lo creo.
En fin, que les debo una explicación de la falla magnumiana, y a buen seguro que la tendrán. Pero eso será el miércoles, que salgo dentro de tres horas y tres cuartos y todavía no he ido a la cama. Para mí lo extremo ya ha comenzado al haber querido atar demasiadas cosas antes de la marcha…
Un virtual pero efusivo abrazo a todos los lectores de estas páginas bohemias.
Hasta pronto.
5:28 Llíria, Valencia
20 de julio de 2007
El viernes pasado tuve un sueño muy extraño. Sonaba el teléfono y me costaba mucho reaccionar. De repente, una voz sentenciaba cavernosa desde la inmensa oscuridad:
- Hay dos clases de personas, las que cogen el teléfono y las que no.
Entonces desperté del sueño y me di cuenta de que el teléfono fijo estaba sonando en la cocina. Fui corriendo desde la cama hasta allí y descolgué el aparato.
- ¿Quién es? -pregunté-.
No hubo respuesta.
- ¿Dígame?
Escuché una profunda respiración al otro lado y, sea quien fuere, me colgó.
4:43 Llíria, Valencia
19 de julio de 2007
Nota del 29/06/07
No tengo constancia de mi ego en sueños. Estos suelen ser maravillosos, un paraíso de sensaciones, lo que me hace pensar que quizá la superación del ego sea un (el) camino a seguir por cuanto que en el sueño apenas hay ego sino lo primitivo, ancestral y acaso más acorde con la natural manera de ser, teniendo siempre en cuenta lo que se aprende -lo cultural- como elemento diferenciador entre las personas.
5:01 Llíria, Valencia
19 de julio de 2007
El verdadero legado de los últimos siglos consiste en haber aprendido a describir las cosas objetiva y rigurosamente, viéndose con ello perjudicada la capacidad de imaginar.
Un precio elevado para un progreso relativo.
4:30 Llíria, Valencia
14 de julio de 2007
Quizá cometo inconscientemente ciertos errores con la finalidad de fracasar en mis tal vez no tan conscientes propósitos.
Seguiré investigando…
3:40 Llíria, Valencia
2 de julio de 2007
Cuando estamos sobre la tierra, todos pertenecemos a la misma generación. Mientras vivimos sobre la misma tierra, somos solidarios.
Esta segregación entre edades me horroriza tanto como los integrismos religiosos.
(Henri Cartier-Bresson)