Trabajando en el convento
Estoy todo el mes de octubre y hasta el 4 de noviembre, de lunes a domingo -incluidos el 9 y 12 octubre- trabajando en un convento de monjas dedicadas al cuidado de ancianos desamparados. Los levanto, los ducho, les cambio los pañales, les doy de comer, los llevo al ambulatorio, los acuesto… Me despierto a las seis y poco, justo la hora a la que solía irme a la cama.
Será solo durante el tiempo en el que sustituyo al hombre que está fijo, no habiendo mucha gente disponible a cubrirle sus merecidas vacaciones. Cuento con la experiencia de un voluntariado similar que hice un par de semanas en un centro para discapacitados mentales del IVADIS en Elche unos veranos atrás.
Siendo justo diré que pese al cansancio físico estoy recibiendo mucho de la experiencia. Este trabajo es justo lo que necesitaba para continuar avanzando en el olvido de mí mismo.
Y por cierto que la madre superiora -sor Ambrosia- ya me ha pedido un reportaje caritativo con la Rollei.
Queda apalabrado.
23:50 Llíria, Valencia




