30 de junio de 2008

Cartel de la exposición en el Casino Monte Picayo
Este jueves día 3 los invito a todos a conocer un poco más del Japón tradicional y moderno en la sala de exposiciones del Casino Monte Picayo, Valencia. No se arrepentirán.
La inauguración será a partir de las 20:30, cóctel de presentación incluido.
Mi más sincero agradecimiento al Casino y a FomentARTE por su excelente labor de promoción artística.
Hasta el 7 de Septiembre.
+ ¿Cómo llegar?

29 de junio de 2008

Carretera a Central. Hong Kong
© Roberto Marquino
28 de junio de 2008
No hace falta que salgas de tu habitación. Quédate sentado ante tu mesa y escucha. Ni siquiera hace falta que escuches: simplemente, espera. Ni siquiera hace falta que esperes: simplemente, aprende a quedarte callado, quieto y a solas. El mundo se te ofrecerá libremente para que le quites la máscara. No tiene otra opción, caerá a tus pies en éxtasis.
(Franz Kafka)
26 de junio de 2008
Vuela, vuela alto,
y cuando el vuelo caiga
sigue volando
0:59 Llíria, Valencia
24 de junio de 2008
Quien dice una tontería en su barrio puede pasar por tonto ante 15 o 20 personas. Quien la dice en televisión puede llegar a serlo para varios millones de ellas.
00:08 Llíria, Valencia
17 de junio de 2008
La travesía real del descubrimiento no consiste en buscar paisajes nuevos, sino en poseer nuevos ojos.
(Marcel Proust)
15 de junio de 2008

Música, dinero y belleza. Hong Kong, 2007
© Roberto Marquino
13 de junio de 2008
De no ser porque nunca coincidimos en lo tangible pondría en mi currículo que Henri Cartier-Bresson y Robert Doisneau han sido mis maestros -no en vano el primero me dio unas lecciones durante un par de sueños que luego han acabado siendo de gran utilidad-, pero nadie lo creería. Es más, pocos días después de su muerte, pernoctando en una pensión tokiota se me apareció de nuevo en aquel mundo paralelo para transmitirme un último mensaje. ¡Qué cosas!
Quizá aquel mensaje fue el iniciador de un retorno a la nada de donde vine. No he estudiado fotografía formalmente, no me interesa perder el tiempo ni el dinero en algo que jamás podrá darme aquello que busco. Digo más, ni la misma cámara de fotos me hace falta mientras tenga memoria. Y hasta la pérdida de la memoria será iluminadora si el trabajo personal queda resuelto.
Este tipo de afirmaciones quizás puedan suponer un rompecabezas para mentes rígidas, pero en este caso se trata de una actividad expresiva donde lo documental se confunde con el arte sin artificio y donde -quién diga lo contrario miente como un bellaco- las fantasmagorías del propio fotógrafo quedan codificadas de modo más o menos patente en sus piezas.
Al final el gran maestro vino a decirme desde el más allá que toda aquella admiración fruto del respeto y el estudio de su obra había sido un buen taca-taca sobre el que disparar el revólver que la providencia puso en mi camino disfrazada de Francisco Hernández regalándome a las dos de cierta madrugada, envuelta en un pañuelo, la cámara que hace años compró de segunda mano con su primer sueldo, aquella Rollei del 52.
Ahora bien, una vez dados los primeros pasos me planteó un misterioso koan que sólo pudo resolverse con una despedida entre caballeros, no sin antes confesarme que fue en vida tan humano como yo, tanto que hasta iba al cuarto de baño con la regularidad que las circunstancias del momento le permitieran. Y desde entonces que lo aprecio mucho más.
De él aprendí que el buen maestro no necesita estar ahí para enseñarnos. Hace su trabajo y lo pone al disposición del mundo para que esté lo descubra una y otra vez.
Gracias a sus consejos recuperé de nuevo la libertad.
18:59 Llíria, Valencia
12 de junio de 2008

Hong Kong Blues, 2007
© Roberto Marquino
11 de junio de 2008
Es muy interesante aquello que vengo experimentando durante el transcurso de los años.
Resulta que a la hora de ser interrogado por mis referentes fotográficos, aparte de un puñado de clásicos entre los que encuentran los imprescindibles Cartier-Bresson, Doisneau, Wayne Miller y Fritz Henle, y con las excepciones más o menos contemporáneas de Yang Yankang y su profundo trabajo sobre los católicos no oficiales perseguidos en China, algunas escenas de la Islandia de Ragnar Axelsson y un poco del ambiente que no se ve pero se siente en los retratos del maliense Seidou Keita, poco más me interesa del mundo de la fotografía.
Bueno, olvidaba una foto que siempre me parte el corazón, prueba del coraje y la valentía humana sin límites: la del ciudadano desconocido que detuvo a los tanques durante la masacre de Tian’anmen en el 89, de Stuart Franklin. ¡Ah, y la Rodero, orgullo nacional!
No cuelgan fotografías de mis paredes ni compro ya libros del género, ni siquiera la reciente reedición de ‘Los americanos’, del bueno de Robert Frank.
Sólo disminuyendo he logrado hacer mejores tomas, agradecido a los secretos maestros por el legado que han puesto a disposición de la humanidad, más sin apego material a su obra.
4:18 LLíria, Valencia